DO Terra Alta

Consell Regulador DO Terra Alta

Adreça: Ctra. de Vilalba, 31

43780 Gandesa, Tarragona

Telèfon: 977 42 12 78 

E-mail: info@doterraalta

Web: https://www.doterraalta.com/

La comarca Terra Alta es el máximo elaborador de vinos de garnatxa blanca, con el 33% de la elaboración mundial. Junto con la garnatxa blanca, la garnatxa negra y la garnatxa peluda son las variedades de uva predominantes.

La climatología, con abundante insolación y pluviometría escasa, reivindica el carácter mediterráneo de interior de la comarca Terra Alta.

La DO Terra Alta es la zona más meridional de la vitivinicultura catalana y comprende los 12 términos municipales que configuran la comarca. La zona de producción está delimitada por todo el sistema montañoso que la separa de la depresión del río Ebro en territorio catalán. Desde Ports d'Horta por el sur, y las sierras de Pàndols y Cavalls al sureste, las viñas van encajando hacia el norte y el oeste con la variada orografía del territorio, a menudo emplazadas en terrazas protegidas de la erosión por los márgenes de piedra seca.

La altitud media de las viñas oscila entre los 350 y los 500 metros, y la climatología de la zona de producción es mediterránea con ciertas influencias continentales. Por su latitud, la insolación es elevada durante todo el año y permite un buen desarrollo vegetativo de la viña. La pluviometría media está en torno a los 350 mm anuales, pudiendo llegar hasta los 500 mm en lugares próximos a los Puertos de Huerta.

Cabe destacar el importante papel de los vientos dominantes en la viticultura de la comarca, manteniendo las cepas y los racimos libres de humedades. Gracias a esto, la incidencia del mildiu de la viña y la podredumbre de la uva es escasa, y el viticultor puede ahorrarse numerosos tratamientos con productos químicos. Este es uno de los aspectos que hacen posible una viticultura más sostenible y respetuosa con el entorno.

El rasgo más característico de los vinos de Terra Alta es la garnatxa blanca. Es la zona de producción con más hectáreas de viña de garnatxa blanca, unas 1.400, de un total de 4.500 mundiales. Por lo tanto, el 33% de la elaboración mundial se hace en la Terra Alta; representa el 90% de la superficie plantada en Catalunya y el 75% del España. Junto con la garnatxa blanca, la garnatxa negra y la garnatxa peluda son las variedades de uva predominantes. Si añadimos el macabeu, la parellada y la carinyena, sumamos tres cuartas partes de la superficie de cultivo local.


La viña está presente en la comarca desde tiempo inmemorial. Las Costumbres de Orta (1296) y de Miravet (1319) dan fe del cultivo de la viña y la producción de vino en aquellos tiempos en la comarca. Destaca la valiosa referencia, fechada en el 1647, del Padre Onofre Català que apostó por renovar unas viejas viñas de malvasia con garnatxa blanca, argumentando una mejor adaptación al suelo y clima de la comarca. Es el testigo de la introducción de la garnatxa blanca, originaria de Aragón, en la Terra Alta.




Los vinos brisats se van y vuelven

El vino tradicional de garnatxa blanca es de color amarillo intenso y alta graduación (entre los doce y los quince grados) pero dotado de un gusto fino y peculiar que recuerda el de la almendra cruda. Los tradicionales vinos brisats (fermentados con la piel) han cedido a elaboraciones más estándares, a pesar de que últimamente se vuelven a reivindicar y a elaborar algunos brisats, eso sí, elaborados con más finura y cuidado que antes.

Los vinos tintos, en general, son potentes, de alta graduación, de color muy intenso, con regusto afrutado, y están elaborados con las variedades clásicas carinyena y garnatxa negra y peluda, a pesar de que también se han hecho hueco el cabernet sauvignon y el sirá. Últimamente se están recuperando variedades autóctonas y casi desaparecidas, como el morenillo, del que ya hay unos cuantos vinos en el mercado.

Los vinos rancios y los de licor forman parte de la tradición y aportan exclusividad. Vendimias muy maduras por la acción natural del cierzo y la elevada insolación, permiten obtener altos niveles de azúcar al mosto. Soleras de muchos años de antigüedad y el conocimiento ancestral de la elaboración de estos vinos hacen el resto.