11.12.19

La vuelta al mundo de los productos catalanes

Antaño "à la catalane" era una nomenclatura internacional para denominar cualquier plato acompañado de una guarnición de berenjena y arroz. A pesar de que muchos diccionarios, incluso el de Oxford, mantienen la definición, los comensales de hoy día tienen otra percepción de lo que quiere decir comer o beber a la catalana. Estos son algunos de nuestros productos y costumbres que conquistan paladares de todo el mundo:

Vinos y cava

Catalunya es la zona con la cifra más alta de bodegas exportadoras en España. 270 empresas venden vino en todo el mundo, sobre todo en Alemania, Estados Unidos, Bélgica, Reino Unido, Japón, Francia, Suiza, Países Bajos, Canadá y Suecia; países donde no solo se hallan en los lineales de tiendas y supermercados, también en las cartas de los mejores restaurantes. Además de las 11 DO de vino, la del cava es una de las que mayor éxito cosecha, consiguiendo un público fiel que crece año tras año. La presencia de los vinos catalanes en la prensa internacional y las referencias de los mejores sumilleres y críticos de vinos son diarias, no solo por la calidad, también por la riqueza del terruño y por la firme apuesta por la viticultura natural. Programas como Catalan Wines y Weine aus Katalonien promueven acuerdos comerciales e intentan paliar cualquier problema logístico.

Aceite

El aceite de oliva —virgen y AOVE— coge impulso como producto base de la dieta mediterránea con potencialidad universal, apto para todo el mundo. Cada vez son más los consumidores foráneos conscientes de sus beneficios nutricionales y de su capacidad para mejorar cualquier preparación culinaria. El año 2018, 259 empresas exportaron casi 100.000 toneladas, pero no todo llega embotellado al destino. Un caso paradójico es Italia, principal comprador de Catalunya, que emplea el aceite catalán para mezclarlo con sus extracciones. Este hecho subraya sus excepcionales características organolépticas, a la vez que revela los deberes pendientes para dotar de valor el esfuerzo de quien trabaja la tierra y su trazabilidad. El aceite es el soporte de todo nuestro recetario, también el dulce, y el elemento vertebral de salsas que triunfan, como el allioli, el romesco y la picada, que ganan presencia en revistas y webs gastronómicas.

Dulces

Los catalanes endulzan el mundo gracias al conocimiento y la curiosidad permanente del gremio de pasteleros y de las empresas artesanas, así como a los ingredientes de alta calidad que garantizan productos golosos, pero saludables en su justa medida. El calendario tradicional pastelero ha dotado de un amplio abanico de elaboraciones que han traspasado el mapa y las festividades locales y ya no es extraño encontrar tiendas delicatessen en Estados Unidos, Bélgica, Inglaterra o Australia donde encargar roscones, monas y cocas que llegan desde obradores de Catalunya o de instalaciones establecidas en otros continentes. Más que consolidados se encuentran los turrones, neulas, catanias y otras piezas de chocolate que no sufren nada con el viaje y que consiguen dibujar sonrisas más allá de nuestras fronteras.

Quesos y embutidos 

Las características de algunos quesos condicionan su posibilidad de alejarse, pero varias variedades de pasta dura y maduraciones largas lucen en escaparates de tiendas especializadas, sobre todo delicatessen, codeándose con otros quesos extranjeros de más larga tradición y consolidación. El nuevo consumidor valora tanto las texturas como el sabor, que es el mejor espejo del paisaje, capaz de transmitir la riqueza vegetal del pastoreo. También la charcutería de embutidos secos, como la IGP llonganissa de Vic, el fuet y otros como el lomo, ciertos bulls o el chorizo pueden emprender el rumbo gracias a envasados activos e inteligentes que protegen sus propiedades. Ambos grupos, tanto los quesos como los embutidos, llegan con total seguridad y con certificados de calidad que ayudan a establecer confianza entre los vendedores y el público final.

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